¡Ay, tu ausencia cuánto daño me produce! Pero, no; no pienses que este dolor de tu pérdida me hará enterrar mis lágrimas en tu tumba. ¡No; jamás! He de estar en el frente de esta batalla que libro contra tu ausencia.
Deambularé por calles florecidas, no putrefactas; porque cada paso firme mío, será tu renacer.

« Soneto al SIDA | Inicio | Mi regreso hacia ti »
3 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Soneto al SIDA | Inicio | Mi regreso hacia ti »


Hola, bello escrito, intenso...hay dolor, pero si aún queda fuerza para luchar, los sueños se renuevan.
Un beso.
Hola, dónde estás?por qué no has posteado?
Cariños.
LO REPITO Y LO SOSTENGO ESCRIBES CON SENTIMIENTO DE CAUSA Y ESO HACE QUE VALGA MUCHO TUS ESCRITOS BESITOS..............
ME ESTOY ACTUALISANDO POR QUE TAMBIEN ANDUVE DISPERSA....